martes, 22 de enero de 2008

Estamos en enero, y los exámenes no perdonan

Hora de recopilar apuntes, sacarles el polvo a las asignaturas pendientes y, por supuesto, ya olvidadas, y ¡hora de volver a la biblioteca!

Sí, soy rara, pero me encantan esas horas eternas encerrada en una sala llena de libros y suciedad (me recuerda a mi habitación).



Intentas madrugar, pero no lo consigues. Te levantas a eso de las 10, buscando el móvil entre las sábanas para apagar esa maldita alarma. Te pones lo primero que encuentras, intentando combinar al máximo los colores de la ropa (aunque esos ojitos de moucho no te lo facilitan demasiado). Miras el reloj y te das cuenta de que llegas tarde, porque quedaste en pasar a recoger a alguien en el culo del mundo dentro de 10 minutos.



Sales corriendo de casa, llamas el ascensor, y justo cuando entras te acuerdas de que no cogiste los apuntes. Esos malditos apuntes, que si los divides en dos y los unes con un palo bien sirven para batir el record mundial de halterofilia. Entonces vuelves a casa, rebuscas, coges las cuatro carpetas que necesitas y bajas corriendo a por el coche. Tráfico al salir del garage (maldito mercadillo, las bragas a 3 euros me las compro en Oysho, que son más monas) y carrerón hasta el culo del mundo.



Por fin, después de nadie-sabe-cuántos kilómetros llegas a la facultad, bajas a la biblioteca, tiras tu cargamento de folios encima de la mesa, los taponcitos naranjas y ves que tu novio, a por el que fuiste al culo del mundo, te dice: "nena, déjame la DS".



Por delante, muchas horas de estudio, pero.. .. ..



.. .. ..estamos en enero, y los exámenes no perdonan.

1 comentario:

Fran dijo...

Jejejeje....


Déjame la DS...:P