lunes, 21 de enero de 2008

Nunca cerramos por vacaciones

Demasiados años escuchando las maravillas de la vida del estudiante universitario.

Las vacaciones de verano, que duran de julio a octubre; poder faltar a clase, pues nadie exige asistencia; un par de meses de estrés al año, pero todavía quedan diez para salir de juerga (de jueves a sábado, y si nos ponemos tiquismiquis, el miércoles también es un día perfecto para una buena fiesta), no hacer nada en todo el día y disfrutar del ocio ininterrumpido.

Pero todos esos tópicos se rompen al entrar en la Facultad de Medicina. ¿Qué son las vacaciones? Ah, es cierto, es ese tiempo libre que tiene todo el mundo en verano mientras nosotros nos pasamos un mes de prácticas y otro bronceándonos con los fluorescentes de la biblioteca. ¿Faltar a clase? Claro que sí, pero no para quedarte durmiendo en cama, sino para recorrerte decenas de fotocopiadoras en busca de los apuntes malditos. ¿Dos meses de estrés? Jajajaja, si se refieren a dos meses de Júpiter quizás. Y sobre todo, ¿salir los jueves? A menos que decidas una borrachera épica, acabes en el hospital y ya reenganches con las prácticas del viernes.. .. ..

Ya lo ven, señores, que "non todo é o que parece". Es dicho popular, somos los pringaos del campus y .. .. ..

Nunca cerramos por vacaciones

1 comentario:

Fran dijo...

Bonito primer post... A ver que tal se te da esta nueva aventura....:)